domingo, 30 de noviembre de 2014

“La sexualidad de las mujeres es siempre un botín de la guerra”

El  “Proceso de Reorganización Nacional” que comienza en la Argentina en 1976 se plasmó en diversas acciones. Una de esas acciones fue la violencia sexual, para analizarla es necesario considerar brevemente los estereotipos de género en nuestra sociedad, en la cual se reflejan diferencias en todos los ámbitos entre mujeres y varones. Estas desigualdades se exacerban durante los conflictos o contextos represivos, en los cuales también  tienen un impacto distinto sobre varones y mujeres.


La abogada Analía Aucia, escritora e investigadora de grietas en el silencio, afirmó: “La violencia sexual perpetrada durante el terrorismo de estado y en estos contextos represivos, también constituye un delito de lesa humanidad, por eso debe investigarse y sus responsables deben ser investigados al igual que las victimas deben ser reparados, como en los otros delitos de lesa humanidad.


La sexualidad, en sentido amplio, es el eje integrador de la identidad, desde el nacimiento hasta la muerte. Por eso, todo ataque violento y sin consentimiento a la intimidad, con o sin introducción de partes del cuerpo del agresor o de objetos en el cuerpo de la víctima, todo acto o mirada que ponga en juego sentidos sexualizados no autorizados por su destinatario/a, son sentidos por la víctima como una agresión sexual porque su cuerpo sexuado y su sentido de sí mismo/a es violentado.

La violencia sexual siempre en los contextos represivos es una forma de ejercer violencia, de someter, que se usa particularmente con las mujeres y que tiene varios objetivos dependiendo del contexto y del conflicto, esto ha sido así a lo largo de la historia. “En el terrorismo de estado, la violencia sexual, fue un instrumento utilizado con el fin de disciplinar”, afirmó la abogada Aucia.

Hay una relación  siempre presente entre mala madre, madre abandónica y militante política o social, la cual se desprende del análisis del discurso y las prácticas represivas que se realizaron. Estos conceptos recurren al uso de estereotipos que la cultura patriarcal destina a las mujeres, teniendo vinculación a  la sexualidad femenina.

Las mujeres que renunciaron a desempeñar el rol de madres o esposas  para participar en partidos políticos, organizaciones sindicales o en organización consideradas subversivas, pagaron costos elevados por contradecir los estereotipos culturales; los varones “que se niegan a luchar corren el riesgo de ser ridiculizados, encarcelados o incluso asesinados por falta de “coraje” o "virilidad”.

Todas las victimas de violencia sexual en contextos represivos, son gravemente dañadas, no solo desde el punto de vista físico, sino también psíquico, en el cual quedan las consecuencias mas graves de estos delitos. Tuvieron sentimientos de culpa y de humillación, que generó silencio. La vergüenza social interiorizada persigue a quien que ha sido violado/a, en tanto la sexualidad es considerado un ámbito íntimo y privado; para las mujeres en general, para los varones sólo en el caso de ocupar un lugar pasivo o feminizado: continúa rigiendo la lógica patriarcal.  Por lo tanto, hablar y hacerlo público significa que todos/as sepan que fuimos humillados/as, violentados/as, sometidos/as. 

“Todo el mundo puede denunciar sin vergüenza que fue victima de un robo, entonces la pregunta es ¿Por qué no podemos denunciar del mismo modo cuando somos victimas de la violencia sexual?” Expresó la abogada Analía Aucia, autora del libro Grietas en el silencio.

El mecanismo judicial no estaba preparado, así como tampoco la sociedad para considerar este crimen, por eso hubo resistencias: la violencia estaba y aún está naturalizada.

El Estado argentino debe juzgar, investigar y sancionar a todos los responsables de los hechos de violencia sexual ocurridos en el marco del terrorismo de Estado, así como también de reparar integralmente a las víctimas, desde el momento en que constituyen crímenes de lesa humanidad, de carácter imprescriptible acorde al Derecho Internacional de Derechos Humanos y Derecho Penal Internacional.
                                                                                                               
                                                                                                                                  Autor: Sofía Darioli

Fuentes de información:
*Entrevista a la abogada Analía Aucia, escritora e investigadora del libro Grietas en el silencio.

*Libro Grietas en el silencio, investigación realizada sobre violencia sexual en la dictadura.

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