Nombrar a los jóvenes de un modo estigmatizador suele ser
una de las formas en que la violencia se manifiesta sobre ellos. Los prejuicios
funcionan como un acto violento y, al mismo tiempo, se constituye en
habilitante de otros tipos de violencia sobre estos jóvenes nombrados.
Los medios de comunicación no crean la realidad ni la
representan, modelan sentidos preexistentes, con mayor o menor influencia. Nada
de lo que se dice en los medios está por fuera del espacio social y sus
relaciones de fuerza, pero esto no quiere decir que los medios se limiten a una
traducción lineal de lo que ocurre en un espacio social imaginado por fuera de
ellos. Los medios masivos son actores que junto a otros se disputan la
capacidad legítima de nombrar verdaderamente el mundo. Pero lo hacen desde una
posición privilegiada.
El caso prototípico de la estigmatización de la
pobreza es el que la asocia a la delincuencia. El prejuicio más común,
utilizado de manera recurrente por los medios de comunicación, es que las personas
en situación de pobreza salen a robar desde asentamientos, villas o barrios
populares y que esto se vincula directamente con los crímenes y homicidios
ligados a la idea de “inseguridad”.
La investigación sobre este tema, realizada por la Corte
Suprema de la Nación, presenta datos sustantivos que desafían creencias comunes
acerca de los crímenes cometidos en la ciudad de Buenos Aires. Subraya que el
65% de los 168 homicidios dolosos registrados en el año 2010 se cometieron en
zonas pobres y entre pobres. Contra el prejuicio que afirma que la mayoría son
adolescentes, revela que solamente en dos casos los acusados son menores de 16
años. Se afirma a su vez que la incidencia de robos no es mayoritaria y que
entre los victimarios identificados sobresalen los argentinos y son muy pocos
los extranjeros (aspecto que descalifica los prejuicios xenófobos que recaen
sobre la imagen social de la pobreza).
Según el estudio “Juventud ¿divino tesoro? realizado en la
Universidad de Lomas de Zamora revela que los medios trabajan en función de un
modelo de adolescentes ligado a la delincuencia, a la marginalidad y a las
adicciones. Tanto noticieros como magazines e informes periodísticos de los
cuatro canales privados de aire “presentan un modelo que tiende inexorablemente
a la demonización de ese segmento social”. La producción de informes
periodísticos se realizan en esa línea, de manera “que encaje todo”. Los
autores del informe manifiestan claramente que “se tiende a la demonización de
ese sector social”.
Fuentes:
Portal universatil http://www.universatil.com/modules/noticias/noticia.php?noticia=945
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