sábado, 18 de octubre de 2014

Demonizar un sector social (nota vinculada con datos de estadísticas)

Nombrar a los jóvenes de un modo estigmatizador suele ser una de las formas en que la violencia se manifiesta sobre ellos. Los prejuicios funcionan como un acto violento y, al mismo tiempo, se constituye en habilitante de otros tipos de violencia sobre estos jóvenes nombrados.

Los medios de comunicación no crean la realidad ni la representan, modelan sentidos preexistentes, con mayor o menor influencia. Nada de lo que se dice en los medios está por fuera del espacio social y sus relaciones de fuerza, pero esto no quiere decir que los medios se limiten a una traducción lineal de lo que ocurre en un espacio social imaginado por fuera de ellos. Los medios masivos son actores que junto a otros se disputan la capacidad legítima de nombrar verdaderamente el mundo. Pero lo hacen desde una posición privilegiada.

El caso prototípico de la estigmatización de la pobreza es el que la asocia a la delincuencia. El prejuicio más común, utilizado de manera recurrente por los medios de comunicación, es que las personas en situación de pobreza salen a robar desde asentamientos, villas o barrios populares y que esto se vincula directamente con los crímenes y homicidios ligados a la idea de “inseguridad”.

La investigación sobre este tema, realizada por la Corte Suprema de la Nación, presenta datos sustantivos que desafían creencias comunes acerca de los crímenes cometidos en la ciudad de Buenos Aires. Subraya que el 65% de los 168 homicidios dolosos registrados en el año 2010 se cometieron en zonas pobres y entre pobres. Contra el prejuicio que afirma que la mayoría son adolescentes, revela que solamente en dos casos los acusados son menores de 16 años. Se afirma a su vez que la incidencia de robos no es mayoritaria y que entre los victimarios identificados sobresalen los argentinos y son muy pocos los extranjeros (aspecto que descalifica los prejuicios xenófobos que recaen sobre la imagen social de la pobreza).

Según el estudio “Juventud ¿divino tesoro? realizado en la Universidad de Lomas de Zamora revela que los medios trabajan en función de un modelo de adolescentes ligado a la delincuencia, a la marginalidad y a las adicciones. Tanto noticieros como magazines e informes periodísticos de los cuatro canales privados de aire “presentan un modelo que tiende inexorablemente a la demonización de ese segmento social”. La producción de informes periodísticos se realizan en esa línea, de manera “que encaje todo”. Los autores del informe manifiestan claramente que “se tiende a la demonización de ese sector social”.


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